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Reducir el zinc, no el rendimiento: preparándose para las nuevas regulaciones
Este artículo fue publicado originalmente en la edición de otoño de 2025 de Canadian Hog Journal y fue escrito por Olufemi Babatunde, Especialista Técnico en Porcinos y Avicultura en Jefo Nutrition.
La industria porcina en Canadá se está preparando para un cambio importante. Para 2027, nuevas regulaciones exigirán una reducción de los niveles de zinc en los alimentos porcinos con el objetivo de minimizar su acumulación en el medio ambiente y proteger la calidad del suelo. Esta medida sigue una tendencia global que ya se ha implementado en la Unión Europea, donde el uso farmacológico del óxido de zinc (ZnO) ha sido fuertemente restringido debido a preocupaciones ambientales y al riesgo de resistencia antimicrobiana. Para los productores y nutricionistas canadienses, esto representa tanto un desafío como una oportunidad. La pregunta es clara: ¿cómo mantener la salud y el rendimiento de los lechones en la etapa de destete sin recurrir a las dosis elevadas de óxido de zinc que durante años han sido un pilar en la nutrición postdestete?
Por qué el zinc es importante y por qué se está reduciendo
Durante décadas, el ZnO en dosis terapéuticas (2,000 – 3,000 ppm de Zn) ha sido una herramienta confiable para reducir la diarrea postdestete y mejorar el crecimiento en lechones en etapa de iniciación. El zinc contribuye a la función enzimática, al sistema inmunológico y a la integridad intestinal, ayudando a los lechones a hacer la transición de la leche al alimento sólido. También se ha demostrado que el zinc puede prevenir la adhesión de bacterias patógenas como E. coli a la mucosa intestinal (Figura 1). Si embargo, el problema no es el zinc en sí, sino la cantidad que se desperdicia.
La mayor parte del zinc proveniente del ZnO tradicional no se absorbe debidamente y se excreta en el estiércol, lo que contribuye a la acumulación de zinc en el suelo. Con el tiempo, esta carga ambiental se ha convertido en un problema global que requiere una solución. Aunque el límite federal exacto aún no se ha definido, se espera que las próximas regulaciones en Canadá reduzcan la inclusión de zinc a aproximadamente 150-350 ppm de Zn total, un nivel considerablemente menor al que se utiliza actualmente en los alimentos para lechones. Este cambio exigirá que la industria modifique la formulación, el suministro y el aprovechamiento del zinc dentro del programa integral de nutrición para lechones.
Mejorar la eficiencia del zinc: el caso de la microencapsulación
Una estrategia prometedora es la microencapsulación, que permite que el óxido de zinc se libere de manera más eficiente en el lugar donde más se necesita: el intestino delgado, en lugar de perderse en el estómago o excretarse sin ser aprovechado. Además, niveles elevados de ZnO libre pueden afectar la capacidad del animal para mantener un pH gástrico bajo, debido a su alta capacidad de fijación de ácidos. Esto puede traducirse en una menor digestión de proteínas y en un mayor riesgo de proliferación bacteriana.
La microencapsulación protege el mineral de su disociación temprana en el ambiente ácido del estómago, asegurando una liberación más gradual y dirigida. Esta tecnología permite mantener – e incluso mejorar – la eficacia utilizando una fracción de los niveles tradicionales de zinc, reduciendo drásticamente las pérdidas.
En un ensayo reciente realizado por Jefo en lechones en etapa de iniciación, se utilizaron 480 animales para comparar el uso tradicional de ZnO en dosis altas con diferentes niveles de óxido de zinc protegido Jefo P(ZnO), una forma microencapsulada de óxido de zinc.
Diseño del ensayo
Tratamientos
- Control: 3,000 ppm (Fase 1) y 1,500 ppm (Fase 2) de ZnO libre.
- Jefo P(ZnO): 400, 600 o 800 ppm en todas las fases. Considerando que el producto contiene 40%, de Zn, lo que equivale a 160, 240 y 320 ppm de Zn, respectivamente.
Duración
- De los 26 a los 61 días de edad.
Parámetros evaluados
- Rendimiento productivo, eficiencia alimenticia, zinc fecal, salud intestinal (expresión del gen ZO-1) y costo del alimento por kg de ganancia.
Resultados clave
Crecimiento comparable
- Los lechones alimentados con ZnO microencapsulado alcanzaron un peso corporal similar o superior y una mejor conversión alimenticia en comparación con aquellos que recibieron dosis farmacológicas de ZnO libre (Figura 2).
Reducción en la excreción de zinc
- La excreción fecal de zinc se redujo hasta en un 75% (Figura 3), lo que representa un beneficio ambiental significativo.
Mayor integridad intestinal
- Se observó un aumento en la expresión de Zonula Occludens-1 (proteína clave de las uniones estrechas) (Figura 3), lo que indica una barrera intestinal más fuerte y una mejor salud intestinal.
Menor costo de alimento por kg de ganancia
- La optimización en el aprovechamiento de nutrientes y la mejora en la conversión alimenticia se tradujeron en ahorros económicos reales.
Juntos, estos resultados demuestran que una nutrición eficaz con zinc no tiene por qué implicar una inclusión excesiva de este mineral. Gracias a su mayor biodisponibilidad y a una mejor liberación intestinal, Jefo P(ZnO) permite a los productores alcanzar tanto sus objetivos de rendimiento como de sostenibilidad.
Estrategias complementarias para una transición exitosa
Si bien el uso de fuentes de zinc más eficientes es una parte clave de la solución, la adaptación exitosa a niveles más bajos de zinc también dependerá de programas sólidos de nutrición y manejo que reduzcan el estrés postdestete y fortalezcan la resiliencia intestinal. Entre ellos se incluyen:
Optimizar el manejo al destete
- Transiciones graduales que aseguren que los lechones tengan una exposición temprana al alimento sólido antes del destete, estimulando así el consumo.
- Mantener las instalaciones en temperatura óptima (28-30oC), limpias y secas para reducir la presión de infección, al tiempo que garantiza confort térmico e higiene.
- Un espacio adecuado por animal previene el hacinamiento, lo que disminuye el estrés y la transmisión de patógenos.
Apoyar la salud intestinal a través del alimento
- Uso de aditivos funcionales, como enzimas (proteasa y xilanasa), que mejoran la digestibilidad de los nutrientes y reducen la cantidad de proteína no digerida que llega al intestino grueso, disminuyendo así el sustrato disponible para bacterias patógenas.
- Ácidos orgánicos y aceites esenciales, que contribuyen a reducir el pH intestinal, favorecen el equilibrio microbiano y mejoran la absorción de nutrientes.
- Levaduras y probióticos, que pueden ayudar a establecer una microbiota benéfica, reducir la colonización de patógenos y modular la respuesta inmunitaria.
- Manejo adecuado de la fibra, permitiendo la inclusión de niveles moderados de fibras funcionales que estimulen la motilidad intestinal y promuevan una mayor diversidad microbiana.
Optimización de proteínas y aminoácidos
- Evitar niveles excesivos de proteína cruda en el alimento, reduciendo su inclusión y complementando con aminoácidos cristalinos. Esto contribuye a disminuir las interacciones entre nitrógeno y zinc en el intestino, mejorando la eficiencia global de utilización de los nutrientes.
- Mantener un perfil balanceado de aminoácidos, con niveles adecuados de lisina, treonina y triptófano, es fundamental para sostener la competencia inmunitaria y favorecer la reparación intestinal durante el estrés del destete.
Programas de salud y bioseguridad
- Protocolos efectivos de vacunación y medicación ayudan a fortalecer los programas de prevención de enfermedades y a minimizar los desafíos entéricos.
- Garantizar la calidad del agua, verificando su contenido mineral y carga microbiana, ya que una mala calidad puede agravar los problemas intestinales e interferir con la absorción de minerales.
La combinación de estas estrategias junto con el uso de zinc microencapsulado ofrece un enfoque integral para mantener la salud y el rendimiento de los lechones en programas con niveles reducidos de zinc.
Estrategias prácticas para cumplir con la regulación 2027
Con menos de un año para la entrada en vigor de la nueva normativa, este es el momento ideal para planificar y ajustar los programas de alimentación en la etapa de iniciación. Una implementación progresiva le permitirá validar resultados, reducir riesgos y llegar a 2027 con un programa optimizado y probado en campo.
A continuación, algunas acciones clave:
Implementar reducciones graduales
- Reduzca progresivamente los niveles de ZnO en cada fase y evalúe cuidadosamente el impacto en salud intestinal, consumo y crecimiento. La toma de decisiones basada en dados será fundamental.
Apostar por fuentes de zinc de mayor eficiencia
- Priorice el uso de zinc microencapsulado o con mayor biodisponibilidad, lo que le permitirá mantener el rendimiento con menores niveles de inclusión.
Integrar un programa sólido de salud intestinal
- Refuerce su estrategia con enzimas como proteasa y xilanasa, además de ácidos orgánicos, aceites esenciales, fibras funcionales y probióticos que contribuyan a una microbiota equilibrada y a una mejor digestibilidad.
Medir para demostrar resultados
- Realice un seguimiento tanto de los indicadores productivos (ganancia, conversión alimenticia) como de los ambientales (niveles de zinc en el estiércol) para respaldar sus avances en sostenibilidad y cumplimiento normativo.
Anticiparse a la reducción de zinc no solo minimiza riesgos técnicos, sino que posiciona su operación como referente en eficiencia productiva y responsabilidad ambiental.
Conclusión
La regulación de 2027 marca un punto de inflexión hacia una producción porcina más sostenible en Canadá. Aunque pueda parecer desafiante alejarse del uso tradicional de zinc en dosis terapéuticas, la investigación y los ensayos en campo demuestran que no es necesario sacrificar el rendimiento.
Mediante tecnologías innovadoras como la microencapsulación, combinadas con estrategias sólidas de manejo y nutrición, es posible lograr resultados iguales o incluso superiores en la salud de los lechones, al mismo tiempo que se protege en medio ambiente y se optimizan los costos.
Esta transición representa una oportunidad para que nuestra industria demuestre que la nutrición basada en ciencia y la sostenibilidad pueden avanzar de la mano.